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La
Asociación Islas Canarias de Maldonado, Uruguay, presente en el
Festival realizado en Buenos Aires los días 30 y 31 de octubre y 1
de noviembre, organizado por la Asociación Zona Norte de Buenos
Aires, Argentina, con el apoyo del Gobierno de Canarias, quiso
aprovechar la oportunidad de la presencia del gran timplista Benito
Cabrera que cumple veinte años de trayectoria musical, para hacerle
conocer su admiración por sus composiciones y ejecuciones.
Durante el encuentro de las delegaciones, realizado en las amplias
instalaciones de la Asociación Canaria anfitriona en Villa Adelina,
el coro de la entidad cantó la hermosísima composición de su
autoría, Soy de aquí, durante la cena. El gran músico, con sencillez
y simpatía, aceptó el agasajo agradeciendo emocionado y preguntando
a la directora del coro, Mª Angélica Agriel, de dónde había sacado
la versión, respondiéndole ésta que de una grabación y que los
arreglos para cantarla a capella eran suyos. A Cabrera le sorprendió
el sentimiento con que fue interpretada la canción.
Recibió de parte de la presidenta de la Asociación un plato de
cerámica trabajado a mano, con un molino de viento en el centro y
lazos de totora y junco trenzados. La pieza fue elaborada con las
mismas técnicas de los alfareros canarios que recogen la arcilla o
greda, la deshacen y cuelan, la amasan mezclada con arena,
trabajándola sin torno y cocinándola a leña. Es un trocito de tierra
uruguaya, de su flora, y del amor que siente su gente por sus raíces
canarias, se le expresó.
Uno de sus cuentos
Por otro lado, ‘Islas Canarias’ de Maldonado homenajeó a Pancho
Guerra en el centenario de su nacimiento y presentó en el mismo
Festival de Tradiciones Canarias en Buenos Aires, la puesta en
escena de uno de sus cuentos, ‘Pepe Monagas, curandero de ocasión’.
La actuación fue precedida por un actor con la vestimenta del
pastor, haciendo sonar una caracola o bucio. Luego, la narradora fue
contando aspectos de su vida y obra, hasta situar a Pepe Monagas en
el barrio de Vegueta, allá por 1940, entre niños que juegan, jóvenes
que pasan y quizás cruzándose con otros personajes de real
existencia como La Perejila y Roque Morera.
Allí se encuentra con alguien de su conocimiento que le dice estar
“dolido de los cuadriles” y al que le diagnostica “fregaura de
angurriento” y le aconseja una dieta liviana. Luego atiende a un
niño que se accidenta con la bicicleta y le tiene que entablillar el
brazo. Finalmente una madre le trae al “loquito de Guía” que ha
perdido la razón, cuando el amor de su vida, Candelaria, lo
abandona. La narradora retoma el relato hablando de la contribución
de Pancho Guerra al folclore canario, con canciones y coplas y
anuncia la finalización de la presentación cantando y bailando Somos
Costeros. La puesta en escena fue del director teatral y actor Oscar
Tihísta y la canción dirigida por la profesora Mª Angèlica Agriel,
actuando el coro y grupo de danza de la institución.
Excursión
Finalmente, la Asociación organizó una caminata para observar varios
ejemplares de dragos de distinto crecimiento que se encuentran en
uno de los barrios residenciales, coincidentemente al lado de una
casa llamada Fuerteventura. El dueño del ejemplar, bisnieto de
canarios, contó que se lo regalaron hace más de sesenta años
plantado en una cáscara de huevo de avestruz.
Se cansó de verlo crecer muy lentamente y lo transplantó a la
tierra. No tenía ni idea de su origen y forma adulta. Tiene
ejemplares de varios tamaños y ha regalado muchísimas plantitas.
Los asistentes fueron informados de cómo se calcula su edad, ya que
al no tener tronco leñoso no se puede hacer por los anillos. Así fue
que concluyeron que el ejemplar más grande tiene 65 años: 20 de
crecimiento del tronco hasta la primera floración y tres veces 15
porque en cada floración le nacen otros brazos. La edad coincide con
los años que el dueño dice que tiene porque fue cuando construyó la
casa.
También observaron uno de los brazos que el señor había cortado
porque tocaba un cable de la luz: tiene tabiques como las cañas y su
contorno es fibroso y el centro ahuecado. Lo llamaban colmena o
corcho, porque solían usarlo como recipiente o balde para recoger
fruta, cortándolo fragmentado y colocándole tapa. También hacían con
su corteza hilados rústicos y los aborígenes canarios lo utlizaban
para hacer escudos defensivos.
El grupo fue informado también de las características de su savia
que se vuelve roja por oxidación y las propiedades y usos que tiene.
Después de recoger semillas, observar los distintos ejemplares y
fotografiarlos y ya de regreso a la Casa Canaria, los participantes
disfrutaron de una merienda con jugo natural de naranja y magdalenas
de gofio, además de proyectárseles en DVD un material informativo
con hermosísimas imágenes de dragos de Tenerife y Gran Canaria con
música de fondo del gran timplista, recientemente fallecido, José
Antonio Ramos y su conjunto.
Fue una jornada enteramente de un gran disfre para los
participantes. La Asociación en Maldonado agradece al amigo palmero
Julio González Cámpora el aporte de este interesante material, como
todo el que permanentemente nos envía sobre las Islas. |
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