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Los
radares del Sistema de Vigilancia Exterior -SIVE- son incapaces de detectar
las embarcaciones de madera o neumáticas de menos de cinco metros de eslora,
según reconoce el Gobierno en una respuesta en el Senado a la que ha
detenido acceso Levante-EMV. Interior asegura que ha intentado resolver el
problema con cámaras térmicas y de vídeo, pero no tienen tanto alcance como
el radar y "llegan a ser inútiles en determinadas condiciones atmosféricas".
El Ejecutivo ha defendido hasta ahora que el SIVE era la panacea en la lucha
contra la inmigración ilegal y el narcotráfico. La Administración central
está invirtiendo doce millones de euros en desplegar el sistema SIVE en la
Comunitat Valenciana. Sin embargo, las mafias utilizan precisamente "las
embarcaciones pequeñas de cuatro o cinco metros de eslora y construidas con
materiales que no reflejan las ondas del radar (pateras de madera o lanchas
neumáticas)", según recoge la respuesta parlamentaria por escrito al senador
del PP Agustín Almodóbar.
El dispositivo de radares de momento sólo está operativo en Alicante.
Interior puso en marcha el sistema el 22 de septiembre con cuatro radares
fijos y uno móvil tras invertir 8,3 millones de euros. El SIVE sólo detectó
cuatro de las quince primeras pateras que llegaron a la Costa Blanca. El
dispositivo tiene zonas de sombra en determinados puntos de la costa
alicantina "debido a la accidentalidad geográfica", según Interior.
La mayoría de las embarcaciones ilegales han sido avistadas en el mar por
pesqueros. El SIVE también fue incapaz de encontrar una patera frente a la
costa alicantina que estuvo cinco días a la deriva.
Interior trabaja ahora en el SIVE de
Valencia con una inversión de 3,8 millones de euros. El Gobierno va a
colocar una antena en las instalaciones de la factoría de Arcelor Mittal de
Sagunt y otra en el monte de Cullera.
Las costas de la Comunitat Valenciana han recibido desde 2007 una treintena
de pateras con más de doscientos setenta inmigrantes irregulares.
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