La
momia guanche que alberga, desde finales del siglo XVIII, el Museo de
Antropología, Etnografía y Ciencias Naturales de Madrid se «prepara» para
su último viaje, cuyo destino será Tenerife. Y es que la Comisión de
Cultura del Senado ha decidido devolver a esta isla canaria el citado
ejemplar, considerado por los expertos como el mejor conservado de todos
los que pertenecen a la cultura guanche descubiertos hasta la fecha. Con
la restitución, el Cabildo tinerfeño, presidido por el nacionalista
Ricardo Melchior, ve cumplida una demanda que comenzó hace tres décadas y
ya ha comenzado los trámites para el traslado de la momia a su futura
casa, el Museo de la Naturaleza y el Hombre de Tenerife.
La
momia, única por su excelente estado de conservación, procede del barranco
de Erques, situado entre los municipios de Arico y Güímar, y se cree que
pertenecía a la gran cueva sepulcral en la que fueron hallados centenares
de aborígenes momificados. El cuerpo de uno de los primeros habitantes de
la isla llegó a Madrid en tiempos de Carlos III, y desde entonces ha
seguido un rumbo errático. Se cree que estuvo en el Jardín Botánico y
después en el ya desaparecido Museo de las Colonias, para pasar finalmente
al Museo de Etnología, hoy conocido como Museo Nacional de Antropología.
En
este último emplazamiento, frente a la estación de Atocha, la momia está
instalada en la primera planta, dentro del espacio dedicado a la
Antropología física. El cuerpo está encerrado en una caja de cristal, con
los pies apoyados en un cojín, sin identificación alguna. La única
referencia está dada por apenas tres líneas de texto en una de las hojas
plastificadas que se ponen a disposición de los visitantes, que, sin
embargo, observan con atención los largos dedos, donde se conservan las
uñas.
En
2002, se produjo uno de los últimos intentos por recuperar al aborigen
guanche, aunque se frustró porque el Museo de Antropología se negó al
esgrimir un informe donde se sostenía que el traslado produciría un
deterioro irreversible en la momia, argumento que, con la decisión del
Senado, parece haber quedado obsoleto. En este sentido, Fidencia Iglesias,
presidente del Organismo Autónomo de Museos y Centros de Tenerife (OAMC),
anunció que en Santa Cruz «la momia tendrá condiciones mucho mejores a las
que tiene en Madrid, donde está descontextualizada, en medio de piezas de
orígenes dispares, de Filipinas y de Perú, por ejemplo».
El
Cabildo insular entiende que con la restitución de este ejemplar se cumple
una demanda que se inició hace treinta años y recuerda que su petición
estaba amparada en la Ley de Patrimonio Histórico de Canarias. En este
sentido, la institución tinerfeña basó la solicitud de devolución en la
Ley 4/99 de Patrimonio Histórico de Canarias. En la normativa vigente se
especifica que «en el marco de sus respectivas competencias son
obligaciones de las administraciones públicas, respecto al patrimonio
histórico canario, desarrollar todo tipo de iniciativas tendentes al
retorno al Archipiélago de los elementos del patrimonio histórico que, por
cualquier circunstancia, se encuentran fuera de las Islas».
Cuando
regrese a Tenerife, la momia no estará sola porque, desde septiembre de
2003, el Museo de la Naturaleza y el Hombre, en Santa Cruz, tiene como
parte de su patrimonio otro dos ejemplares que llegaron desde Argentina.
Hasta ese momento se encontraban en el Museo de Ciencias Naturales de la
ciudad de Necochea, donadas por un coleccionista que las había adquirido,
a fines del siglo XIX, a su anterior dueño, el Museo Casilda, en el
municipio de Tacoronte.
TEXTO Y FOTO ABC |
 |