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Estados
Unidos quiere convertir Canarias en un centro de operaciones para
sus inversiones en África. Con el respaldo firme de la
Administración de Bush, la Cámara de Comercio de aquel país trabaja
intensamente para preparar el desembarco de multinacionales
estadounidenses en el archipiélago, que cuenta con las ventajas
fiscales de la Zona Especial Canaria (ZEC). Terramark anunciará a
finales de mes un punto de interconexión de telecomunicaciones para
África en Tenerife, y la petrolera Kosmos, en expansión en el
continente, estudia ubicar su centro de operaciones en las islas.
Hidrocarburos y biodiésel
Coches nuevos en el Puerto de la Luz- RAFA AVERO
"Canarias tiene la oportunidad de convertirse en un centro de
operaciones que controle la inversión estadounidense en el
continente africano: como centro logístico, financiero, de servicios
societarios y de residencia. Puede convertirse en un Hong Kong o en
un Miami", asegura Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio
de EE UU en España, que en los últimos años ha incrementado
significativamente los contactos y las misiones comerciales.
La operación lleva unos meses en marcha y cuenta con el apoyo de las
administraciones: Departamento de Comercio de Estados Unidos,
Ministerio de Economía español y Gobierno autónomo canario. O
cambian mucho las cosas o los aviones privados de ejecutivos
sobrevolarán dentro de poco las piraguas atestadas de inmigrantes en
alta mar.
El subsecretario de Comercio, Israel Hernández, que es a su vez el
responsable de comercio exterior de la Administración de Bush,
exhortó hace algunas semanas ante un nutrido grupo de empresarios de
Silicon Valley (California), a que vean Canarias como una gran
plataforma de negocios y un buen intermediario para sus acciones en
África. Hernández se refirió a un informe reciente del consejero
comercial de la Embajada de EE UU en España, Jim Wilson, tras una
reciente visita a varias infraestructuras canarias.
EE UU es el principal socio comercial de África subsahariana, donde
en 2005 invirtió 119 millones de dólares. Desde que el Congreso
norteamericano firmó en 2000 un tratado para el crecimiento en
África (AGOA en sus siglas en inglés), el comercio entre Estados
Unidos y la zona se ha incrementado un 115%, pese a que su balanza
es deficitaria. En los últimos tres años, mientras las exportaciones
han aumentado más de un 70%, hasta los 10.300 millones de dólares
(8.149,4 millones de euros), las importaciones se han multiplicado
por tres: de 17.891 millones (14.155,4) en 2002 a más de 50.289
(39.788,7) en 2005, según datos del Departamento de Comercio
norteamericano.
87.000 millones de inversión
El interés de la Administración de Bush por las islas ha crecido
tras el acuerdo suscrito por el G-8 en Gleneagles (Escocia) en julio
pasado -y suscrito posteriormente por el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial- para incrementar la ayuda a
África hasta 42.000 millones de euros anuales hasta 2010 y cancelar
la deuda a 38 países por valor de 45.000 millones, a cambio de que
se transformen en inversión directa en infraestructuras, educación y
modernización de las administraciones.
Se trata de un dulce muy apetecible para las multinacionales, que
ven, sin embargo, un gran inconveniente: la falta de garantías de
estabilidad jurídica, política, financiera y económica de los países
africanos, además de la seguridad física para los trabajadores. Todo
ello lo garantiza Canarias, un pedazo de Europa a 90 kilómetros de
África.
La Cámara de Comercio Americana, uno de los mayores grupos de
presión del mundo, con casi cuatro millones de socios privados,
prevé abrir oficinas en Tenerife y Las Palmas.
El informe de la Embajada española destaca las ventajas fiscales de
la Zona Especial Canaria (ZEC), el área de baja tributación creada
en la UE con el fin de promover el desarrollo económico del
archipiélago, como un impuesto de sociedades del 1% en determinados
casos y la exención del pago del impuesto general indirecto canario
(que sustituye al IVA) si hay transformación de bienes.
Las infraestructuras de telecomunicaciones, fundamentales para hacer
negocios, ya están en marcha. El punto neutro de interconexión (NAP
en sus siglas inglesas) de Tenerife -un gigantesco disco duro, sin
operador dominante, que conecta redes de diferentes compañías de
telecomunicaciones- conlleva una inversión de hasta 50 millones de
euros y 150 empleos directos.
Tres grandes sectores concentran la atención de las multinacionales
en África y Canarias: la obtención de materias primas, las
infraestructuras y la logística y distribución. En cuanto al
primero, el responsable de la Cámara Americana en Canarias, Juan
Verde, recuerda que una reciente encuesta a varias asociaciones de
constructoras norteamericanas reveló que más de la mitad tiene
intención de invertir al otro lado del Atlántico. El fondo de
inversión estadounidense Colony Capital Management aliado con las
empresas canarias Satocan y Lopezan han ganado el concurso del
Gobierno de Marruecos para construir una estación turística en
Taghazut (en la región de Agadir). La inversión se estima en 10.000
millones de dirhams (unos 900 millones de euros).
La multinacional ABB, uno de los líderes mundiales de tecnologías
para energía sostenible, tiene un plan inversor de más de 1.000
millones de dólares (791,2 millones de euros) para la construcción
de una red eléctrica para zonas rurales de África occidental, como
Senegal y Guinea.
Hidrocarburos y biodiésel
La Administración estadounidense no piensa sólo en Canarias como un
puerto de entrada, sino también de salida: la explotación del
continente más pobre del mundo como gran suministrador de materias
primas, entre ellas minerales y petróleo. Los hidrocarburos son el
92,3% de las importaciones AGOA.
La Cámara de Comercio Americana está intermediando al menos con dos
compañías. Una, la petrolera tejana Kosmos, que prevé crear una
filial en África Occidental para explorar y producir petróleo y gas
con un presupuesto de más de 1.000 millones de dólares (791,2
millones de euros) en los próximos cinco años. Actualmente está en
Nigeria y Ghana y acaba de firmar un proyecto con el Gobierno de
Benin para construir una plataforma en alta mar. Tiene planes de
expansión en Mauritania, Senegal y Guinea y, a largo plazo, en Costa
de Marfil y Mali.
Debido al rápido proceso de expansión, la compañía estudia
establecer su centro de operaciones para el continente africano en
Canarias, para beneficiarse de la especial fiscalidad.
El privilegio impositivo para los productos que se manipulen en la
zona es un escaparate para la creación de un gran centro logístico
que distribuya, ensamble o fabrique los componentes que viajan mal,
como recambios de automóviles o equipos médicos.
La segunda es un proyecto del grupo Muller Group International (MGI),
de Tampa (Florida), para levantar en Canarias una planta de
combustible biodiésel a partir de la soja y del aceite de palma,
ambos procedentes de África.
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