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1)
LOS TIEMPOS CAMBIAN Y NOS OBLIGAN A CAMBIAR. La ideología del PNC,
fundado en La Habana el 30 de enero de 1924 y presidido por José
Cabrera Díaz se genera en el siglo XIX, y estamos ahora en el siglo
XXI. Los tiempos no pasan en balde para nadie, pero menos para las
organizaciones políticas que se las tienen que ver con las
realidades históricas de cada época. En cualquier caso, no hay que
perder nunca de vista los orígenes. El Secundino Delgado de antes de
la independencia de Cuba no fue el mismo
del
Secundino Delgado posterior a 1898, como tampoco lo fue el José
Cabrera Díaz de su etapa obrera canaria (donde colaboró con
Secundino en publicaciones periódicas como El Obrero y Vacaguaré y
en la fundación del Partido Popular Autonomista [Canario]) y el José
Cabrera Díaz posterior a 1924.
En un lapso de apenas trescientos sesenta y cinco días, Secundino
Delgado, y algunos de sus colaboradores más leales, Guerra Zerpa
entre ellos, pudo comprobar lo mucho que se parecían los viejos
imperios (España) a los nuevos imperios (los emergentes Estados
Unidos que ocupan Cuba), y tomó sus precauciones porque sabía que
Canarias era y seguía siendo un bocado apetecible para las grandes y
medianas potencias internacionales del pasado y del presente. No
perdamos de vista esas enseñanzas en la hora actual.
2) ¿HACIA DÓNDE VAMOS EN UN MUNDO GLOBAL? En nuestro tiempo no
podemos simplificar las cosas: no se trata de independencia de
Canarias sí o de independencia de Canarias, no.
Se
trata de ver hacia dónde vamos en el contexto de un mundo global
donde los circuitos tecnológicos, militares, económicos,
financieros, monetarios, comerciales, migratorios han revolucionado
las relaciones de todos los pueblos de la Tierra.
Instalados en el primer mundo, hoy Canarias tiene más de un 27 % de
su población activa en paro, ¿qué sería de nosotros si estuviéramos
en el tercer mundo?
3) SIN DESVINCULARNOS DEL PUEBLO AL QUE SERVIMOS. Tenemos que
gestionar nuestro futuro con mucha inteligencia, sin saltos en el
vacío en todo lo que se refiere a nuestra relación con el pueblo al
que servimos.
A muchos de nuestros paisanos, el nacionalismo les parece aún una
ideología extraña y nosotros tenemos el deber de demostrarles que no
es así. Pero el camino no es corto en cuanto a la consecución de ese
objetivo.
4) UN ESTATUTO DE PUEBLO LIBRE. El Estatuto de Autonomía vigente es
todavía
un
Estatuto de Dependencia, y tenemos la obligación de convertirlo en
un Estatuto de Pueblo Libre que sabe dialogar con otros pueblos,
llámense España o Unión Europea. No es necesario romper los
contratos políticos firmados con esas otras estructuras estatales o
supraestatales, pero es inaplazable contar con cuotas de
autogobierno que a la chita callando nos niegan el PSOE y el PP y
otras organizaciones políticas de esa cuerda. Nos lo niegan a
nosotros, a los canarios, no a otros pueblos del Estado español,
como ocurre con los catalanes.
Se hace necesario un nuevo marco de relaciones Canarias-Estado
español, un Estado español cuyas estructuras están en transformación
en virtud de pretensiones de otros pueblos que lo conforman, como el
mismo pueblo catalán citado, que empuja con el concurso del PSOE de
Cataluña que nada tiene que ver con el PSOE que opera en el
Archipiélago.
5) UNIDAD NACIONALISTA. En esos propósitos de dar pasos hacia un
Estatuto de Pueblo Libre de preparar a nuestras nuevas generaciones
para esas diferentes y exigentes responsabilidades, no caben fisuras
entre los nacionalistas canarios. La unidad entre todos los
nacionalistas, que proclamara Secundino Delgado, es una necesidad
para seguir poniendo los cimientos ideológicos y programáticos que
hagan de Canarias una nación o una nacionalidad, como dice nuestro
actual Estatuto, sin fisuras. Los nacionalistas hemos de dejar atrás
los egoísmos partidistas y practicar una política de buena vecindad.
Ese es nuestro plan de trabajo y no estamos dispuestos a que nadie
nos lo camb ie.
Dejemos atrás las emociones y usemos nuestros razonamientos.
En ésas está el PNC, administrando la memoria de sus fundadores e
inspiradores con los reflejos que exigen los nuevos tiempos.
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