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Nacido
hace 43 años en Las Palmas, Sergio Afonso Miranda ha ejercido el
sacerdocio en Lanzarote, aunque en la actualidad lo hace en los
barrios de Hoya de la Plata y Casablanca, ambos en la capital
grancanaria. Afirma que el futuro político de Canarias pasa por un
nuevo modelo de relación con España, aunque advierte de que éste
será un camino largo.
-Varios de sus compañeros han criticado la política que se practica
en Canarias. ¿Cree que ha tocado fondo y que, por tanto, es
necesario reflotarla?
-Canarias no es ajena a lo que se vive en cualquier sitio, estamos
en plena crisis, ya no económica, sino de todo el sistema. Miras el
mundo y entiendes que, o realmente tomamos conciencia o esta casa
que es de todos está condenada a convertirse en un infierno; ya lo
es para millones de personas: hambrunas, enfermedades, dictaduras,
guerras, armamentos? La política es algo muy digno y la gente que
está en los partidos debe tener muy claro que es un servicio. Creo
que lo que criticamos son las mentiras, la hipocresía, el servirse
del pueblo... Y en esto es cierto que toca cambiar, y a fondo.
-¿Por dónde cree que debería caminar el futuro político de las
Islas?
- El futuro político de Canarias pasa por un nuevo modelo de
relación con España. El camino lo considero largo, pero, en este
mundo global, creo que no es una necedad que Canarias asuma ya su
mayoría de edad; es cierto que en el gran proceso descolonizador del
siglo pasado las Islas no pudieron entrar porque las especificidades
de Canarias son muy distintas a otros pueblos que ya hoy son nación,
pero hoy toca que la soberanía de nuestras Islas alcance el
reconocimiento internacional, empezando por el Estado español con el
que siempre habrá que mantener una relaciones muy estrechas de
hermanamiento porque nuestras historias, aunque encontradas, están
entrelazadas.
-¿No considera arriesgado que un representante de la Iglesia, o que
la Iglesia en sí, se manifieste tan abiertamente sobre una cuestión
tan delicada como la independencia de Canarias?
-Yo no represento a la Iglesia, tan solo soy un cristiano, cura,
canario, que expresa libremente lo que piensa, sin miedos. ¿Por qué
es delicada la cuestión de la independencia? Ahí hay una clave
importante. Nuestro nacionalismo es joven, yo diría que aún en la
pubertad si se me permite la expresión. Cualquier conato de que en
Canarias hubiera un sentimiento en ese sentido, es rápidamente
descalificado, condenado y llevado al absurdo. La idea de la
independencia de un país es algo muy serio. Repito que el camino es
largo y arduo porque se ha "castrado" cualquier iniciativa; además,
creo sinceramente que a veces ha habido mucho "folclorismo". Como
siempre, se le ha preguntado a mis compañeros de qué vamos a vivir,
y eso es una pregunta constante en el subconsciente que España ha
sabido poner en la preocupación de los canarios. La independencia
será un proceso donde España tendrá un protagonismo fundamental,
imagino que se establecerá un marco de relaciones que no sólo
beneficiarán a Canarias, sino también a esa nación. Habrá que
resolver muchos problemas pero vivir en este mundo globalizado vamos
a vivir, y pienso que mejor. Nuestra relación con el Sahara, nuestra
apuesta decidida por convertir a las Islas en un referente de nuevas
tecnologías, las energías renovables? Las universidades canarias
tendrán mucho trabajo, habrá que buscar una solución para los miles
de españoles que quieran tener doble nacionalidad... Bromas aparte,
hay mucho que pensar, pero el objetivo a largo plazo no solo es
posible, sino irrenunciable.
-¿Qué porcentaje de culpa han tenido los canarios en la absoluta
dependencia que mantienen las Islas respecto del Estado?
-¿Culpa? No me gusta esa expresión. Pienso que el Estado ha jugado
su papel desde el principio. Canarias ha estado bien sujeta y
controlada para que no naciera ningún sentimiento y se hace verdad
aquello de que aquí "hay más papistas que el Papa", es decir, más
españolistas que en cualquier región de España, y por algo será.
Reconozco que quizás el famoso pleito siempre interesado, la
división y el trabajo por la unidad es solo responsabilidad de los
canarios, que no hemos sabido renunciar a que Tenerife y Gran
Canaria piensen por todas, y eso rompe y romperá nuestras Islas.
-¿Opina usted también que Canarias debe buscar su independencia
fuera de España, en los organismos internacionales, porque el Estado
nunca cederá a estas peticiones?
-Tuve la suerte de estar en la ONU en la IV Comisión para la
Descolonización para dar testimonio de lo que vimos en El Aaiún
cuatro curas que pudimos entrar en el momento en que a todas las
delegaciones de políticos y periodistas se les impedía por parte del
gobierno marroquí. Pensé en Canarias y en qué hermoso podría ser
defender allí esta idea. Pero el trabajo más importante por
desgracia está en nuestras Islas, en nuestra gente, que tiene miedo,
que solo ve por los ojos de los partidos españoles.
-Hasta el momento los partidos que han defendido la independencia de
Canarias han obtenido un escaso apoyo popular. ¿A qué cree que ha
sido debido este hecho?
-Vengo manteniendo que el apoyo popular sólo se alcanzará si hay
toda una estrategia que tiene que ver muchísimo con la cultura y el
trabajo de la identidad, más allá de las papas arrugadas y el mojo
picón.
-Por cierto, Coalición Canaria, el partido que, mejor o peor, ha
representado el nacionalismo "oficial" en las Islas los últimos 20
años, ha aprobado en su último congreso una ponencia ideológica en
la que dice no sentirse española. ¿No cree que esta declaración
llega demasiado tarde, que esta ponencia sólo tapa una herida que
continúa abierta dentro de la formación?
-CC es la primera oportunidad que Canarias tiene para ser
diferenciada en España. Es la primera vez también que la derecha
canaria se define sin complejos como tal. Además, estos años de
prosperidad han traído a nuestra gente las primeras fortunas, y tan
solo los pasos dados por CC han valido la pena. ¿Han visto la
reacción de los medios españoles, de los políticos escandalizados?
La defensa de la soberanía de Canarias haría compañeros inseparables
a José Manuel Soria y Juan Fernando López Aguilar. Están muy seguros
del dominio al que tienen sometido al pueblo canario, pero están
asustados. Espero que CC no haya cerrado en falso ese congreso, las
bases apuestan por esa idea pero reconozco que a los que tienen que
ejercer cargos públicos y someterse a las presiones no les será
fácil. Todos los pasos son necesarios, pero con el equilibrio de
todas las Islas.
-¿Se puede decir que en la Iglesia en Canarias hay un sentimiento
mayoritario sobre la causa independentista?
-En Canarias existió una coordinadora de cristianos, comunidades
parroquiales, movimientos, que se llamaba Achamán. Siempre estuvo
bajo sospecha de ambos obispos y siendo una experiencia de Dios, de
Iglesia, nunca apostaron por ella, pero sin duda fue lo más bonito
vivido por la Iglesia Católica que peregrina en Canarias. Las 2
diócesis unidas, un solo pueblo? Muchos aprendimos a tener al Dios
de la vida presente en nuestra historia y a sentirnos pueblo ca-nario
sin complejos. Nos reuníamos una vez al año en torno a diciembre,
unas veces en Tenerife, otras en Gran Canaria, nos quedábamos en la
casa de la gente, se compartía la vida, los sueños, la esperanza y
los sufrimientos? Imagino que muchos cristianos damos gracias a Dios
por este regalo que terminó por desaparecer. Pero quitando esa
experiencia, la Iglesia también rinde pleitesía al Estado y es
cómplice de lo que vivimos como pueblo, pero esto no me escandaliza.
La Iglesia que quiere ser fiel al Señor debe buscar los signos de
los tiempos y quizás en Canarias la necesidad de soberanía sea un
signo de estos. Lo que nos pasa, dice Jesús de Nazaret, es que no
nos interesa muchas veces leerlos, porque nos desestabilizan...
-Llegado el momento, ¿estaría usted dispuesto a colgar sus hábitos
para emprender carrera política como han hecho compañeros suyos?
-No. No tengo hábitos. En Canarias hay gente valiosísima en todas
las dimensiones de la vida. Cada uno a lo suyo.
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