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Nació
de la unión entre Antonio y Petra, un cuatro de abril de 1927, en la
calle General Mola. Desde muy pequeño se quedó sin poder andar, hasta
que con siete años, don Pepe Estrada les dieron vida de nuevo a sus
piernas.
No conoció a su padre hasta que cumplió los veinticinco años
de
edad, cuando regreso de América.
La familia de su madre regentaba una panadería dulcería donde
se hacían los mejores pasteles del Realejo que se vendían en La Laguna,
Santa Cruz e incluso a Las Palmas. Era allí donde su abuelo hizo famoso
el apodo de Pariente, al llamar a toda alma cristiana que apareciera por
su negocio.
A los doce años comenzó en la
escuela
de don Casiano recibiendo muchos cogotazos porque en
vez de estudiar aprovechaba todo el tiempo para practicar con su cajita
de cedro y sus creyones los toques más de moda de la percusión de la
época.
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