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Gonzalo
González nace en 1950, en los Realejos en el barrio de la Cruz Santa, un
dos de diciembre, Tenerife, pintor y escultor es considerado uno de los
más renombrados artistas canarios de su generación. Es considerado un
artista de primera línea junto con otros renombrados artistas que han
añadido las Islas Canarias a nuestra Historia del Arte, como Jorge
Oramas y Oscar Domínguez, Manolo Millares y Cesar Manrique.

Licenciado en Bellas Artes, inició los estudios de en la Universidad de
La Laguna finalizándolos posteriormente en la Universidad Complutense de
Madrid, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Miguel
Arcángel, una vez finalizados sus estudios se dedica a la enseñanza,
actividad que abandona para dedicarse exclusivamente a la creación,
fundamentalmente preocupada por la relación dramática del hombre con su
territorio y el naufragio como aventura plástica.
El
ser humano no está siempre ausente en los trabajos de Gonzalo González.
En la serie “Marginalizados” el tema fue el aislamiento y el sufrimiento
el ser humano. Él dibujó a sus figuras, más victimas anónimas de sus
destinos que por circunstancias políticas o sociales, con un gesto
expresionista en una técnica neofigurativa. El paisaje, que uno puede
encontrar en su obra reciente en lugar del ser humano, tiene el mismo
anonimato por su carácter general, el cual excluye cualquier mención a
un lugar en particular. Sólo encuentra su realidad dentro de las
pinturas.
El dominio de la naturaleza en su entorno es tá
reflejado en sus trabajos, los cuales unen los elementos realistas y
místicos en grandes escenarios. Las fuerzas de la naturaleza se abren
paso; las pinturas no dan la impresión de una existencia estática, están
en constante movimiento. El paisaje inhóspito está iluminado por el
fuego y destruido por una tormenta. Un cierto drama es generado por una
extraña mezcla entre melancolía y caos, que puede producir asociaciones
sobre la desaparición de la civilización.
Parale lamente
a su obra pictórica y escultórica, ha desarrollado un ingente trabajo
como dibujante, ilustrador, grabador y escenógrafo. En el año 1975
celebró su primera exposición individual, presentando en la Galería Yles
de Las Palmas de Gran Canaria su serie 'Homotecas'.
Desde entonces ha expuesto su obra en numerosas exposiciones tanto
individuales como colectivas celebradas en La Laguna, Las Palmas de Gran
Canaria, Los Realejos, Santa Cruz de Tenerife, Maspalomas, Palma de
Mallorca, La Coruña, Sevilla y Madrid.
Fuera de España, su trabajo ha estado presente en muestras celebradas en
Trieste (Italia), Colonia (Alemania), Milán (Italia), Viena (Austria),
Bolonia (Italia), Burdeos (Francia), La Habana (Cuba), Caracas
(Venezuela) y Nueva York (Estados Unidos). H an
escrito sobre su obra Eduardo Westerdahl, Renato Cardazzo, Alejandro
Krawiech, Carlos Eduardo Pinto, Ramón Salas, Ramiro Carrillo, Fernando
Castro, Ángel Sánchez, Andrés Sánchez Robayna, Nilo Palenzuela y Carlos
Díaz-Bertrana. Para esta ocasión, Ramón Salas, Ramiro Carrillo, Jorge
Gorostiza y Alejandro Krawiech han sido los encargados de los textos que
acompañan al catálogo de la muestra.
Se trata de un
artista maduro, cuyo trabajo, según la crítica, se configura como un
racimo heterogéneo de discursos y de objetos, ante los que una
observación centrada resulta insuficiente. Vista en su conjunto, la obra
de González teje una densa trama de senderos cruzados. Su trabajo es
poliédrico, denso, atravesado de tensiones.
El dominio de la naturaleza s obre
su entorno se refleja en los trabajos de Gonzalo González uniendo
elementos realistas y místicos en grandes escenarios. Las fuerzas de la
naturaleza se abren paso; las pinturas no dan la impresión de una
existencia estática, sino de estar en constante movimiento. El paisaje
inhóspito está iluminado por el fuego y destruido por una tormenta.
Cierto drama es generado por una extraña mezcla entre melancolía y caos
que puede despertar asociaciones sobre la desaparición de la
civilización.
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