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Nace
en Los Realejos en 1971, ha desarrollado la mayor parte de su profesión
como cocinero en el restaurante El Duende, donde se ha especializó en la
cocina dulce de su carta. "A mi la cocina en general me encanta, pero en
los restaurantes (y hablo en general) la parte del postre es la más
abandonada, no se le da la importancia que tiene", afirmaba en un
encuentro con este periodista un par de años atrás, ha logrado que sus
postres sean un referente. Considerado por la prensa especializada como
uno de los cocineros de postres más destacados de Canarias en los cuales
queda reflejado un dominio de la
técnica
que ha sabido adaptar a los productos y sabores de las Islas. Premio
2003 a la labor de pastelería del Diario de Avisos. Su gran inquietud e
inconformismo le llevan a estar en un continua reciclaje dentro y fuera
del Archipiélago. Buscando ofrecer no ese foie que se encuentra hoy con
tanta abundancia en la mayoría de los restaurantes, sino ese guayabo tan
sabroso que consigue de una finca cercana o un vino canario de edición
muy limitada. Su propuesta parte de la premisa de trabajar con “producto
humilde”, insiste, porque “quiero hacer
la cocina que me gustaría encontrar cuando yo voy a comer, y siempre
pienso en un producto muy sencillo pero bien trabajado”. Su maestría y
su delicadeza en cocina son una garantía. En definitiva, reivindicar las
raíces no está reñido con el resto del mundo. “No hay que cerrar las
fronteras a nada bueno” |