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Nace en Los Realejos
en 1975.
Doctor en Geografía por la Universidad de La Laguna. Cuando el joven
Javier Dóniz Páez observaba el paisaje montañoso desde la casa familiar
en la zona más alta de Los Realejos - Las Llanadas - allá por los años
ochenta, quizá ya soñaba con que esa afición por los volcanes se
convertiría en objeto de profesión e investigación. Efectivamente, con
el paso de los años aquel interés inicial que le hizo ganar un premio de
redacción de la antigua ICONA sobre el parque nacional del Teide, le
llevó a cursar la carrera de geografía en la Universidad de La Laguna y
completarla con un doctorado, obteniendo además sendos premios
extraordinarios.
Ha editado un trabajo basado en su tesis doctoral.
“Volcanes
basálticos monogénicos de Tenerife”, y aparece prologado por Eduardo
Martínez de Pisón, catedrático emérito de Geografía Física de la
Universidad Autónoma de Madrid y por la propia Carmen Romero, directora
también de la mencionada tesis doctoral. Se trata de un exhaustivo
trabajo de investigación sobre la génesis, etapas eruptivas y formas de
los paisajes volcánicos de Tenerife. El estudio geográfico de los 297
edificios volcánicos basálticos monogénicos de Tenerife tiene por
objetivo final el análisis y la interpretación morfológica de este tipo
de construcciones volcánicas en una isla oceánica, basándose para ello
en el empleo de las t écnicas
morfométricas, ponderando a su vez la validez de esta herramienta
cuantitativa tal y como se como se había venido empleando en los
estudios geomorfológicos y vulcanológicos. Por lo tanto, se trata de un
trabajo geográfico pero con un objetivo esencialmente geomorfológico.
No despedimos
hablando de temas científicos de su especialidad y preguntado acerca de
crear un instituto volcanológico subraya: “Debe hacerse, no importa
tanto dónde esté la sede como que esté en Canarias aunque, si es por
cuestiones de riesgo y peligrosidad, lo ideal sería en Tenerife”. De
hecho, según el Instituto Geográfico Nacional: “Independientemente de su
interés científico, el volcanismo canario supone un riesgo potencial
para unos dos millones de personas que residen en alguna de sus ocho
islas mayores o las visitan c omo
turistas.”
Javier matiza: “Debemos ser conscientes de que vivir en un volcán
supone un riesgo, pero lo podemos aprovechar: ahí están los ejemplos de
Hawai y del Etna. Vivimos en una zona volcánica, es un recurso turístico
y patrimonial, una fortaleza y no una debilidad.” |