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Nacido
el treinta de agosto de 1943 en la finca de los Sres de la Cruz, en El
Castillo del Realejo Bajo, de Pedro y Luz, y fallecido en el Hospital
Universitario el día de reyes de 2004, tuvo tiempo en sus sesenta años
para dejar su impronta personal singular tanto en su pueblo como
en el Puerto de la Cruz y La Orotava.
Estudió en el Colegio de San Agustín de su pueblo, teniendo como
profesores entre otros a Don José Estévez y a Don Rafael Yánez, a
quienes admiraba. Cuando empezaba el Preuniversitario 1959/60 en el
Instituto Cabrera Pinto de La Laguna
dejó
los estudios, según su familia, por comodidad y
cabezonería; según él,
por razones económicas. Lo cierto fue que, enrabietado, se empleó en el
Bar Dinámico del Puerto de la Cruz, antes de trabajar en las empresas de
Demetrio Domínguez, de Manuel Pérez Siverio y de Manuel Yánez
Barreto, desde donde formó, hace treinta años, con el que suscribe, el
despacho profesional que continuamos
en la Villa de la Orotava en el que
asesoró con su sabia praxis jurídica a varios profesionales que
empezaban y en el que se retiró laboralmente por su enfermedad renal.
En todo ese tiempo se atrevió con la corresponsalía deportiva del Aire
Libre en Los Realejos utilizando el abreviado Sanpalgar, coincidiendo
con Paladín y con Juan Cruz, a los que reconocía. Fundó el Juvenil
Hispano de Los Realejos, en el que co menzó a brillar por sus magníficas
dotes organizativas,
pero en el que sufrió los contratiempos de las rivalidades entre el
Realejo Alto y el Realejo Bajo. Y después de pasar una corta etapa como
directivo de la U.D. Realejos, con el que tuvo la desgracia deportiva de
descender a segunda regional, se destapó en la secretaría de su Juvenil
Longuera.
Logró convertir a este su equipo U.D. Longuera en modelo deportivo de
Tenerife, por supuesto que con la colaboración de sus amigos Antonio
Oliva (del alma), Alfonso Fernández, Marcos, Carmelo etc, y de unos
extraordinarios jóvenes deportistas entre los que señalaba a Farray,
Platero, Jose, Pedrito. Por sus dotes gestoras incluso convenció a Don
Antonio Yeoward para que cediera graciosamente una de sus fincas para
convertirla en el campo del Loguera, en cuya construcción también
implicó a varios amigos empresarios del Valle. Y para que no se borraran
las virtudes marcadas por este equipo, centró con otros compañeros, en
la figura de Mario, su símbolo, constituyendo la asociación de amigos de
Mario de la que era su secretario.
Cuando trabajaba en el Puerto de la Cruz, formó parte de una tertulia
que se reunía junto al Cine Olimpia, en la Plaza del Charco en la que
predominaba la ideología socialista y de cuyos contertulios,
principalmente de Genaro y de Don Jesús el Villero, adquirió lo mejor de
dicha ideología (lo malo de la misma la dejó en Cuba cuando la visitó
por primera vez para comprobarla in situ). En el Puerto, últimamente
seguía reuniéndose con Rob erto
Hernández Illada, su hijo, Manolo el Flaco, Peri, Acevedo.....,
habiéndonos deseado felicidades las últimas Navidades en el Chinchal de
Santa Ursula. Se consideraba también muy amigo de Paco Afonso y de
Salvador García.
Por todas esas cualidades personales, le resultó fácil colaborar en la
creación y en los primeros servicios de Apymevo (Asociación de los
pequeños y medianos empresarios del Valle de la Orotava).
Por su generosidad, servicio a los demás y espíritu socialista le fue
cómodo el gran esfuerzo que hizo para organizarle a Don Víctor, Melo,
Isidoro, Antonio Santos, Nélida, Ruperto, Manolo, Javier, Américo, Rigo,
Ana María, María Isabel, Isaac, Mensa, Pedro Delgado, Ramón Fariña,
Manolo Sánchez, Tomás, Cristóbal, Gelasio, Antonio Hdez etc.. la
Agrupación Independiente de la Orotava (AIO) para las elecciones
municipales de 1979, en las que me ayudó a proclamarme Alcalde de la
Villa de la Orotava. Su laboriosidad, lealtad y fidelidad fueron
importantes virtudes con las que consiguió con facilidad mantener
abierto nuestro despacho profesional, al mismo tiempo que servir de
eficacísimo secretario particular de la Alcaldía 1979-1983, con coste
cero para la municipalidad. .
En 1983, al decidirse por sus promotores fundadores la formación de la A grupación
Tinerfeña de Independientes (ATI), no sólo aportó ideas sino que
mecanografió varias veces por sus sucesivas modificaciones, en su
Underwood, los primeros estatutos de este Partido que se llevaron a la
Notaría de La Laguna de Cruz Auñón para su fundación.
Intervino también conmigo en las diferentes reuniones Norte, Capital,
Laguna, Sur para incorporar gente. Fue el “culpable” directo de que no
se presentara la candidatura de ATI al Parlamento de Canarias 1983-1987
por su posible confusión con CD, AP, hoy PP. Sabía de las reuniones el
último día de la presentación de la plancha con este partido para
conformar juntos dicha candidatura, por lo que me llamó por teléfono a
Santa Cruz donde me encontraba por razones laborales, para comunicarme
que le habían llamado varios compañeros del Norte anunciándole que si se
confirmaba la presentación conjunta, ellos y él se retiraban. Fue lo que
no podía permitir y me obligó a comunicarme con Alfonso, Froilán y
Elías, para entre los cuatro decidir cerrar la oficina de Santa Cruz y
trasladarnos a La Laguna, donde Santiago y Manuel Martín entre otros
realizaron los últimos trámites para cerrar y presentar la plancha del
Cabildo.
Sus conocimientos sobre la política y geografía de Venezuela, inc luso
antes de visitarla, lo que hizo por dos veces, (una con su amigo Felipe
Acevedo, y otra para conmemorar el décimo aniversario de la muerte de
Rómulo Betancourt) dejaron impresionados incluso a Don Edgard
Sanabria, Presidente que fue de dicha República, cuando éste estuvo
de visita en La Orotava, de donde procedía. Era tal su saber sobre
América del Sur que cuando, por ejemplo, hablaba de Argentina, su
conocimiento sobre este país, que no visitó nunca, era de tamaña
magnitud, que confundía a los propios argentinos con sus precisiones
geográficas obtenidas de su importante librería, que sus familiares
quieren donar al pueblo de Los Realejos.
Le echarán de menos en su tertulia mañanera en la peluquería de Pedrito
Toste, porque ya no le oirán sus cultos y expertos comentarios sobre la
política municipal, nacional e internacional, ni le podrán cabrear con
su secretariado Insular de ATI. Pero siempre sonreirán con su recuerdo
que no les podrá abandonar.
Hace unos quince años y hasta su muerte se destapó en otra faceta humana
importante. Porque fue tan importante y efectiva la ayuda a sus amigos
que se la solicitaron de Cuba, que por dos veces fue invitado a Miami,
lo que da fe de su generosidad en favor de los peor tratados, entre los
que incluía a su tía anciana recientemente fallecida en Cuba para la que
consiguió alguna que otra ayuda económica del Gobierno de Canarias.
Otros inmigrantes cubanos le están agradecidos especialmente porque
gracias a sus gestiones han obtenido su residencia legal en esta isla.
Así vivió Santiago sus sesenta años, pendiente y al servicio de los
demás, con lealtad y fidelidad inigualables, propias de una personalidad
singular que le hacía en algunas ocasiones ser brusco, lo que le
justificábamos precisamente por esas virtudes que le rebosaban, y que le
convirtieron igualmente en un aficionado especial de su Real Madrid.
Era tan especial que, después de muerto, y a través de su
familia
que la autorizó, correspondió con el que le había donado el riñón para
que salvara su vida, aceptando la autopsia sobre su cuerpo que le
pidieron los servicios médicos de trasplantes renales del Hospital
Universitario, para que averiguaran las causas desconocidas que le
llevaron a su muerte, y, de esa manera evitárselas a otras personas.
Hasta después de muerto, fue leal, fiel y solidario con la humanidad.
Gracias Santiago por haberme enseñado tanto y por haber servido
especialmente a la juventud y a la sociedad de tu Valle. Que Dios te lo
pague con tu merecido reposo.
FRANCISCO JAVIER SÁNCHEZ GARCÍA, ABOGADO
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