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Jaime
Chaves Hernández nació en Tenerife, en el pueblo norteño de Los Realejos
el 30 de junio de 1926 y falleció el 18 de septiembre de 2002. Comenzó
sus estudios de enseñanza primaria en el colegio situado en el convento
de San Agustín del mismo pueblo. En 1939 inició sus estudios de
Bachillerato en el Instituto de Santa Cruz de Tenerife finalizándolos en
1946. Una vez aprobada la reválida del Bachillerato, el llamado Examen
de Estado, empezó los estudios de Medicina en la Facultad de Medicina de
Cádiz, donde tuvo como compañeros, entre otros, a José García González,
Agustín Melián Pérez-Marín, Roque Montesdeoca Montesdeoca y José Marrero
Guerra (que luego se especializó también en Pedi atría)
naturales de Las Palmas, y a Arístides Hernández Morán y Antonio Batista
Pérez ambos de Tenerife, obteniendo el título de licenciado en Medicina
por la Universidad de Sevilla el 16 de diciembre de 1952. El 6 de agosto
de 1953 se inscribió en el Colegio Oficial de Médicos de Tenerife con el
número 458, Posteriormente obtuvo el título de Médico Puericultor el 27
de octubre de 1953 en la Escuela Depar101 BSCP Can Ped 2002; 26 - nº 2-3
tamental de Puericultura de Granada, donde realizó los estudios de la
especialidad de Pediatría en la cátedra de Pediatría del profesor A.
Galdó, aunque él confesaba que realmente con quién aprendió pediatría
fue con M. Cruz, en aquel entonces profesor adjunto de dicha cátedra.
Con el profesor M. Cruz siempre conservó una gran amistad correspondida.
El título de especia lista
en Pediatría y Puericultura lo obtuvo el 25 de noviembre de 1963. En
1955 comienza a prestar sus servicios como médico Pediatra, de manera
desinteresada, en el Hospital de Niños de Santa Cruz de Tenerife, a la
vez que inicia su actividad profesional en su consulta privada. En 1970
entró como Miembro de la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de
Médicos de Santa Cruz de Tenerife. El 30 de abril de 1971 obtuvo el
Diploma como Socio Fundador de la Sociedad Canaria de Pediatría. Realizó
en 1972
el Curso de Médicos de Bachillerato (Ministerio de Educación y Ciencia)
en Málaga. En 1984, con motivo de la XVIII Reunión Anual de la
Asociación Española de Pediatría celebrada en el Puerto de la Cruz
(Tenerife), como presidente de la Sociedad Canaria de Pediatría le
propuse y fue nombrado el 30 de octubre de dicho año Socio de Honor de
la Asociación Española de Pediatría por su inconmensurable labor en el
Hospitalito. Fue escogido como Colegiado Honorífico por el Consejo
General de Colegios Médicos de España el 7 de octubre de 1996. Y el 12
de diciembre de 1996 obtuvo el nombramiento de Socio de Honor de la
Sociedad Canaria de Pediatría, donde había sido elegido desde la
fundación para los cargos de vocal, tesorero y vicesecretario desde 1962
a 1980. Su modestia le impidió en más de una ocasión ser elegido
presidente.
Jaime Chaves fue un
infatigable e indomable luchador para que el Hospitalito permaneciera.
Se enfrentó pacíficamente pero con firmeza a las incomprensiones y a las
autoridades que mostraban tibieza, o mucho peor, que no defendían el
problema del Hospitalito. Considerando esta labor inconmensurable del
Dr. Jaime Chaves a favor de una Institución tan arraigada en la sociedad
tinerfeña creemos que merece el reconocimiento del Ayuntamiento de Santa
Cruz de Tenerife y se rotule una calle con su nombre. Asimismo estimamos
que es de justicia su nombramiento como Hijo Predilecto de Santa Cruz de
Tenerife.
Jaime Chaves fue un prestigioso pediatra, que sentía predilección por la
pediatría social, destacando también su modo de acercarse al niño con
paciencia y de ha104 BSCP Can Ped 2002; 26 - nº 2-3 hablar a la familia
con cariño con los que pronto establecía una empatía que le convertía en
un ser entrañable que disfrutaba de una gran consideración no sólo
familiar, sino también profesional y social.
De Jaime, en síntesis, hay que subrayar su calidad humana, su prudencia,
el rumiar los problemas que a veces aumentaba más aún su preocupación,
el calor de su amistad, su amabilidad y su sencillez rayana en la
humildad. Nunca hablaba mal de los compañeros y aún si tenía que hacer
una crítica procuraba ser suave en su apreciación. Sólo como exponente
de su calidad humana menciono dos anécdotas. La decisión de cerrar su
consulta profesional para así estar junto al lecho de su esposa, Amelia,
enferma de gravedad y que falleció al cabo de un año. O también que
realizó sus estudios primarios en Los Realejos con su tío D. José
Hernández, maestro y director del colegio, y que, años después, Jaime
Chaves ayudó a su tío a obtener el título de Licenciado en Derecho,
leyéndole los libros de texto con la luz de una vela, pues sutío,
empedernido lector, había perdido la visión. Pero, junto a estos dos
ejemplos, nos asalta una presunción, la que acaso la destrucción del
Hospitalito marcó el comienzo del final de la vida de Jaime Chaves
Hernández. |